Madonna se vuelca en dirigir su nueva película sobre Eduardo VIII y Wallis Simpson

Hace dos años y medio, Madonna empezó a escribir la que sería su nueva película, W.E., en la que cuenta la historia Eduardo VIII (Ewan McGregor) que abdicó por su relación con Wallis Simpson (Vera Farmiga).
Desde entonces, vive para este proyecto, según se sincera en una entrevista en la revista norteamericana Interview con el director de culto Gus Van Sant. "No me he centrado en la música tanto como debería porque este filme ha consumido todo mi ser.
Entre esto y mis cuatro hijos, no tengo tiempo ni energías para nada más", confiesa la estrella.
La película cuenta, en parte, el escándalo que sacudió al Reino Unido ("sacar este tema en una cena, es como tirar un cóctel molotov en la habitación", asegura Madonna), pero la cantante ha descartado que se centre en ellos. "Se trata del viaje de una mujer que tiene a la duquesa de Windsor como su guía espiritual".
Cambio de vestuario 80 veces
Pronto, la reina del pop se dio cuenta que tenía entre manos un proyecto ambicioso. "Joder, he escrito un guión sobre gente rica. Esto reventará el presupuesto".
Y, por lo menos, en lo que se refiere a vestuario, lo hará. "Simpson cambia de ropa 80 veces. Viste de Balenciaga, Dior y Vionnet y lleva joyas de Cartier y Van Cleef & Arpels".
Es decir, lujo a raudales; al contrario de lo que ocurrió con su intimista debut en la dirección, Filth and wisdom.
La entrevista depara un momento curioso, cuando Madonna pregunta a Van Sant sobre cómo fue trabajar con su exmarido Sean Penn en Milk. "Es fantástico y su labor en Haití es increíble", responde el cineasta.
Algo que la diva corrobora. "Es un nervio. No para quieto", añade ella. Una película que le encantó a la ambición rubia. Ese ambiente le recordó a cuando llegó a Nueva York. "Esa ciudad estaba tan viva con gente como Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat".
Una deslumbrante Madonna de 51 años
La entrevista está acompañada por un despampanante reportaje fotográfico de Mert Alas y Marcus Piggott.
Madonna se olvida del efecto bronceador y luce juvenil y provocativa rememorando su etapa ochentera a pesar de sus 51 años. La estrella deslumbra con lencería sugerente, puño americano, un corsé Dolce&Gabbana, un parche y hasta besa un crucifijo. Un icono atemporal.
Fuente : El Periodico





